SAWA – All the Women Together Today and Tomorrow fue fundada en agosto de 1998 por ocho mujeres formadas como voluntarias en el Jerusalem Rape Crisis Centre, con la misión de construir una sociedad palestina libre de violencia y abuso contra mujeres y niños. Su servicio principal es una línea de ayuda nacional gratuita disponible las 24 horas (código corto 164), que ofrece apoyo en situaciones de crisis y derivación a servicios jurídicos, médicos y de protección, accesible por teléfono, chat, WhatsApp y de forma presencial en un centro de asesoramiento conocido como "Let's Talk."
En 2004, SAWA lanzó una línea de ayuda dedicada a la protección infantil palestina, que se unió a la red global Child Helpline International en 2005. La organización también gestiona clínicas móviles de apoyo psicosocial y salud reproductiva para comunidades rurales desatendidas y talleres escolares de sensibilización sobre violencia de género, y desde 2018 es "socio de confianza" designado por Meta para denunciar violencia de género y explotación en línea en Palestina.
El servicio se ha ampliado repetidamente para responder a crisis: atendió entre 200 y 250 llamadas diarias durante la guerra de Gaza de 2008-09 y registró 29.618 llamadas documentadas durante la guerra de Gaza de 2014. Tras la escalada desde octubre de 2023, los consejeros de SAWA registraron 1.334 llamadas en agosto de 2023, cifra que subió a 3.148 sesiones de asesoramiento en noviembre de 2023, incluyendo un notable aumento de hombres que contactaban el servicio y más de 2.400 llamadas sobre destrucción de viviendas y 1.125 sobre desplazamiento en cinco meses, mientras el cierre de puestos de control obligó a suspender las clínicas móviles físicas en favor de un apoyo únicamente remoto.
No se encontró ninguna evaluación independiente del impacto de la línea de ayuda en los resultados de violencia: todas las cifras reflejan el volumen de llamadas y sesiones, no reducciones verificadas de la violencia ni resultados para las sobrevivientes. El propio personal de SAWA reconoció una carencia crítica del modelo: "Nos sentimos con las manos atadas porque queremos ayudarlas, pero no hay ningún lugar seguro al que puedan ir", declaró una responsable de la línea de ayuda a The New Arab, señalando la ausencia de refugios seguros para sobrevivientes de violencia de género durante el conflicto actual.
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