Creado en 2009, el Pacto reúne a más de 300 instituciones en torno a la meta de restaurar 15 millones de hectáreas del Bosque Atlántico para 2050, priorizando zonas con alto potencial de regeneración natural para reducir costes, y plantación en grandes propiedades rurales. La prensa cita cerca de 1 Mha recuperado tras 13 años; las metas intermedias han cambiado (1 Mha para 2020, luego 2 Mha para 2025).
Un estudio satelital revisado por pares (Piffer et al., Environmental Research Letters, 2022, con MapBiomas a 30 m) halló 4,47 Mha de bosque nativo regenerado entre 1985 y 2019. Cerca de dos tercios (3,1 Mha) persistieron, pero 1,37 Mha se volvió a talar, la gran mayoría tras 4–8 años (edad media 7,9 años frente a 15,6 en los rodales persistentes). La regeneración junto a ríos y en áreas de preservación permanente duró más; pastos y agricultura itinerante se volvieron a talar más. Los autores sugieren que la Ley de la Mata Atlántica de 2006, que restringe talar bosque de más de 10 años, puede incentivar la tala temprana, sin haber estudiado los motivos.
Es un caso de advertencia: las metas en hectáreas valen lo que valga la persistencia; hacen falta tenencia, incentivos y seguimiento que mantengan el bosque en pie más allá de una década.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.