En abril de 2020, la Academia de Investigación Científica y Tecnológica de Egipto (ASRT), de gestión gubernamental, lanzó un programa de dos años, con 4 millones de EGP (unos 200.000 EUR), para replantar 210 hectáreas de manglares en seis sitios de las costas del Mar Rojo y el Sinaí, empleando equipos remunerados de unos 10 trabajadores por sitio durante la temporada de plantación de abril a octubre. El programa buscaba 300.000 plantones al año, y también probó la producción de miel junto a los manglares como medio de vida alternativo, vendiendo unos 200 kg en seis meses a 200–300 EGP (unos 10–15 EUR) por kilogramo.
Los resultados fueron mixtos, no uniformemente positivos. Solo se completaron tres de los seis sitios previstos — Safaga, Hamara y Al-Qala'n —; un sitio planeado en la aldea de Al-Quweh nunca llegó a arrancar. La producción real de plantones alcanzó solo unos 50.000 árboles al año, aproximadamente un tercio de la meta de 300.000, y los informes señalan procesos de aprobación de seguridad prolongados y desplazamientos del personal de más de 400 km entre sitios como obstáculos importantes. Donde la restauración prosperó, se reportó el regreso de especies de peces y otras especies marinas previamente agotadas.
Una iniciativa distinta y con mejor financiación — el proyecto de Restauración del Ecosistema de Manglar en Egipto (MERS), una asociación 2021-2026 entre HSBC y el Centro de Investigación Aplicada sobre el Medio Ambiente y la Sostenibilidad (CARES) de la Universidad Americana de El Cairo, con apoyo de la FAO y la Organización Internacional de las Maderas Tropicales (OIMT) — apunta a unos 10.000 nuevos plantones al año en sitios degradados desde El Gouna hasta Halayeb y Shalateen, integrando explícitamente el ecoturismo y pequeños negocios como medios de vida para las comunidades participantes. Según las fuentes revisadas, los resultados de restauración cuantificados propios de este programa aún no se habían reportado por separado, por lo que se cita aquí como contexto corroborante de un esfuerzo genuino y con múltiples financiadores sobre los manglares egipcios del Mar Rojo, y no como un resultado con evidencia independiente propia.
En conjunto, se trata de un esfuerzo real de restauración cofinanciado por el Estado, con mano de obra local remunerada y un componente genuino de medios de vida, pero los propios informes de la fase financiada por el gobierno reconocen con franqueza no haber alcanzado la meta de plantación y el fracaso total de un sitio — útil como caso honesto y de evidencia moderada, no como una historia de éxito pulida.
Más información: https://www.euronews.com/2022/05/02/a-mangrove-revolution-how-egypt-is-prioritising-climate-projects-in-the-run-up-to-cop27
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.