Tras el colapso de los subsidios soviéticos en 1991 y el corte del acceso a combustible y fertilizantes importados (el "Período Especial" cubano), el gobierno redirigió terrenos urbanos baldíos hacia la producción de alimentos, creando los organopónicos: huertos en canteros elevados gestionados sobre todo por cooperativas de trabajadores en terrenos estatales cedidos sin renta.
En 2013, el programa nacional contaba con más de 4.000 granjas urbanas, 385.000 huertos familiares y 6.000 huertos intensivos, que en conjunto producían cerca de 1,2 millones de toneladas de vegetales y hierbas — más de la mitad del consumo urbano de esos cultivos (Sustainable Food Trust; nota de effectivecooperation.org/GPEDC). En La Habana, los huertos urbanos ocupan alrededor del 8% del suelo de la ciudad, y las explotaciones locales suministran unas 100.000 toneladas de fruta y verdura al año, entre el 50% y el 60% estimado de los productos frescos de la ciudad; ese año operaban 97 cooperativas de alto rendimiento en la ciudad.
Los productores emplean rotación de cultivos, compostaje y control biológico de plagas, con un uso mínimo de pesticidas sintéticos; las cooperativas que superan las cuotas estatales pueden vender el excedente en mercados agrícolas, y los mejores productores llegan a ganar el doble del salario nacional — un incentivo señalado como clave para mantener la participación durante tres décadas. El Estado siguió invirtiendo incluso en períodos difíciles (por ejemplo, 22,6 millones de dólares destinados a la agricultura en 2016).
El modelo no es autosuficiente: Cuba sigue importando cantidades significativas de carne y trigo, y reportajes independientes (Sustainable Food Trust, Tropical Resources Institute de la Universidad de Yale) advierten que la escasez de combustible e insumos durante la crisis económica en curso presiona al programa, y que productos importados más baratos podrían perjudicar a los productores locales si se flexibilizan las barreras comerciales.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.