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Los Organopónicos de La Habana — Cooperativas de Agricultura Urbana que Abastecen hasta el 60% de los Productos Frescos de la Ciudad

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Desde la crisis alimentaria de los años 90, La Habana ha construido una red municipal de huertos urbanos organopónicos y cooperativas que cubre cerca del 8% del suelo urbano; en 2013, estos y los huertos asociados suministraban entre el 50% y el 60% de los productos frescos de la ciudad, con métodos orgánicos y bajo uso de pesticidas.

Los Organopónicos de La Habana — Cooperativas de Agricultura Urbana que Abastecen hasta el 60% de los Productos Frescos de la Ciudad

Detalles

Promotor
Cuban Ministry of Agriculture / Urban, Suburban and Family Agriculture Movement (co-operative network)
Período
1990s–present
Palabras clave
urban agriculture, food security, agroecology, cooperatives

Descripción

Tras el colapso de los subsidios soviéticos en 1991 y el corte del acceso a combustible y fertilizantes importados (el "Período Especial" cubano), el gobierno redirigió terrenos urbanos baldíos hacia la producción de alimentos, creando los organopónicos: huertos en canteros elevados gestionados sobre todo por cooperativas de trabajadores en terrenos estatales cedidos sin renta.

En 2013, el programa nacional contaba con más de 4.000 granjas urbanas, 385.000 huertos familiares y 6.000 huertos intensivos, que en conjunto producían cerca de 1,2 millones de toneladas de vegetales y hierbas — más de la mitad del consumo urbano de esos cultivos (Sustainable Food Trust; nota de effectivecooperation.org/GPEDC). En La Habana, los huertos urbanos ocupan alrededor del 8% del suelo de la ciudad, y las explotaciones locales suministran unas 100.000 toneladas de fruta y verdura al año, entre el 50% y el 60% estimado de los productos frescos de la ciudad; ese año operaban 97 cooperativas de alto rendimiento en la ciudad.

Los productores emplean rotación de cultivos, compostaje y control biológico de plagas, con un uso mínimo de pesticidas sintéticos; las cooperativas que superan las cuotas estatales pueden vender el excedente en mercados agrícolas, y los mejores productores llegan a ganar el doble del salario nacional — un incentivo señalado como clave para mantener la participación durante tres décadas. El Estado siguió invirtiendo incluso en períodos difíciles (por ejemplo, 22,6 millones de dólares destinados a la agricultura en 2016).

El modelo no es autosuficiente: Cuba sigue importando cantidades significativas de carne y trigo, y reportajes independientes (Sustainable Food Trust, Tropical Resources Institute de la Universidad de Yale) advierten que la escasez de combustible e insumos durante la crisis económica en curso presiona al programa, y que productos importados más baratos podrían perjudicar a los productores locales si se flexibilizan las barreras comerciales.

Implementación

Los detalles de implementación (coste, plazo, personal, condiciones para el éxito) aún no están disponibles para esta práctica.

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Fuentes de datos

De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.

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