En 2013, Fonterra —la cooperativa láctea neozelandesa propiedad de los agricultores y la mayor empresa del país— firmó una alianza de 10 años, dotada con 20 millones de dólares neozelandeses, con el Departamento de Conservación (DOC), denominada Living Water / Whakaora Te Waimāori. El programa se centró en cinco cuencas lecheras prioritarias elegidas por su importancia para el agua dulce y la biodiversidad: el río Wairua (Northland), el hábitat de aves playeras de Pūkorokoro-Miranda (Hauraki), los lagos Areare-Ruatuna-Rotomānuka (Waikato), el río Ararira (Canterbury) y la laguna Awarua-Waituna (Southland), que cubren unas 35.000 hectáreas de tierra.
A lo largo de la década, la alianza ejecutó 70 proyectos y 44 ensayos a nivel de explotación y de cuenca —entre ellos trampas de sedimentos, humedales flotantes, herramientas de mapeo SIG y cercado ribereño—, de los cuales nueve fueron posteriormente ampliados y adoptados fuera de las cuencas piloto originales. Al concluir la alianza, el DOC y Fonterra informaron de 5.213 hectáreas mejoradas mediante protección, restauración y control de plagas, y, en 2021, el 72% de los proveedores de Fonterra que explotan tierras en las cinco cuencas habían adoptado Planes de Medio Ambiente Agrícola, frente al 53% a nivel nacional.
La alianza concluyó formalmente en 2023, integrándose sus resultados en el programa continuo Sustainable Catchments de Fonterra y en el trabajo regional de agua dulce del DOC. Dado que Living Water fue un programa de asesoría y ensayos cofinanciado, y no un esquema de pago por hectárea, y que los resultados medidos de calidad del agua (por ejemplo, tendencias de nitratos o E. coli) no se publicaron de forma coherente por cuenca, la evidencia se basa principalmente en indicadores de actividad y adopción (hectáreas, ensayos, adopción de planes por agricultores) más que en resultados ambientales verificados de forma independiente.
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