La Parliamentary Counsel Office (PCO) de Nueva Zelanda, la agencia encargada de redactar toda la legislación gubernamental, llevó a cabo un programa de investigación y desarrollo de seis meses en 2024–2025, en asociación con cinco empresas tecnológicas (incluida Catalyst IT), para explorar aplicaciones de IA generativa en la redacción legislativa antes de decidir si adoptaba la tecnología.
El equipo probó al menos cuatro casos de uso distintos: redactar notas explicativas cláusula por cláusula para nuevos proyectos de ley; generar consolidaciones prospectivas (versiones actualizadas) de leyes modificadas; apoyar la redacción legislativa en lenguaje sencillo; y prototipar un chatbot para el sitio web de legislación de Nueva Zelanda. Para el trabajo de notas explicativas y consolidación, el PCO ajustó un modelo de lenguaje abierto de solo 8.000 millones de parámetros con unos 200 ejemplos de textos legislativos neozelandeses, en lugar de depender de un gran modelo de terceros.
Para mantener los datos legislativos sensibles dentro de la jurisdicción neozelandesa, los modelos de prueba de concepto se desplegaron en Catalyst Cloud, la infraestructura de nube soberana propia de Nueva Zelanda. El PCO publicó páginas de resultados francas para cada experimento (por ejemplo, "¿Qué tan exitosa es la IA para redactar una nota explicativa?"), en lugar de solo resúmenes promocionales, y definió el trabajo explícitamente como exploratorio, evaluando beneficios, riesgos y limitaciones antes de cualquier implementación en producción. El piloto sigue al programa neozelandés anterior, sin IA, "Better Rules"/"Rules as Code" (desde 2018), al que estudios de caso de la OCDE atribuyen influencia internacional, pero que según los profesionales se estancó por falta de respaldo de alto nivel, un contraste que hace notable la actual prueba de IA del PCO, más cautelosa.
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