El 23 de mayo de 2024, el Ministerio de Educación y Ciencia de Ucrania, junto con el Ministerio de Transformación Digital, publicó recomendaciones para docentes y alumnos sobre el uso de la inteligencia artificial en las escuelas. La guía abarca la integración práctica en el aula, técnicas para redactar indicaciones eficaces ("trucos para escribir consultas a sistemas de inteligencia artificial"), protocolos de seguridad y listas seleccionadas de herramientas de IA recomendadas. El ministro de Transformación Digital, Mykhailo Fedorov, declaró que la IA "tiene el potencial de revolucionar la educación ucraniana al permitir que los docentes optimicen su trabajo". La guía se publicó mientras Ucrania continuaba operando su sistema educativo en condiciones de guerra, incluido el desplazamiento masivo de escuelas y el acceso interrumpido a la enseñanza presencial.
Un análisis académico de 2026 (Chumachenko, del Instituto de Aviación de la Universidad Aeroespacial Nacional de Kharkiv, y Kelestyn, de Warwick Business School, publicado a través de Wonkhe) caracteriza el enfoque ucraniano como una elección deliberada de "derecho blando" no vinculante en lugar de legislación formal, construida en cuatro capas: orientación nacional de los dos ministerios; códigos sectoriales que traducen principios en plantillas institucionales; políticas institucionales que rigen el manejo de datos y las adquisiciones; y reglas a nivel de curso, como cláusulas de programa. El análisis señala que la guía aplica una clasificación de riesgo alineada con el Reglamento de IA de la UE, marcando como de alto riesgo los usos de alto impacto —admisiones, calificación, monitoreo conductual— y establece umbrales de edad de 13 años para el uso independiente, con consentimiento parental requerido entre los 13 y los 18 años. Ucrania ha utilizado herramientas basadas en IA, como la conversión de voz a texto y la generación visual, específicamente para apoyar a alumnos con necesidades educativas especiales y a niños desplazados por el conflicto.
El enfoque de derecho blando es explícitamente una solución de compromiso pragmática, no una pretensión de exhaustividad: el análisis lo enmarca como pragmático dadas las limitaciones de capacidad en tiempos de guerra, y los autores aconsejan a las instituciones no "esperar el estatuto formal" ni "externalizar las decisiones pedagógicas a proveedores de tecnología" — un reconocimiento de que la regulación formal y vinculante aún no ha seguido a la orientación inicial.
Fuente: UNN (agencia de noticias ucraniana), 23 de mayo de 2024.
Fuente corroborante: Wonkhe, "How Ukraine regulates AI in education during the Russian invasion", 9 de marzo de 2026.
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