La autoridad nacional de competencia de España, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), desarrolló internamente una herramienta de aprendizaje automático llamada BRAVA (Bid Rigging Algorithm for Vigilance in Antitrust) dentro de su Unidad de Inteligencia Económica, y la puso a analizar ofertas de licitaciones públicas en busca de señales de colusión desde 2024.
BRAVA clasifica las ofertas presentadas como potencialmente colusorias o competitivas, automatizando una tarea que antes dependía casi por completo de la revisión manual de documentos o de un aviso previo. En febrero de 2026, la presidenta de la CNMC, Cani Fernández, declaró públicamente que las pistas señaladas por BRAVA ya habían derivado en sanciones, citando casos como una sanción por mantenimiento de precios de reventa contra I.C.O.N. y un cártel de colusión en licitaciones del sector de servicios de viajes; también dijo que la CNMC está formando al Departamento de Justicia de EE. UU. en el método y que ya ha comenzado a construir una herramienta de razonamiento complementaria, ATENEA, para ayudar a interpretar los resultados de BRAVA.
Al igual que con herramientas comparables probadas por el Consejo de la Competencia de Lituania y el CADE de Brasil, la CNMC no ha publicado la precisión de BRAVA ni su tasa de falsos positivos, ni qué proporción de sus casos sancionados se originó realmente en BRAVA frente a otros canales de investigación: el registro público disponible por ahora es el propio relato del regulador sobre el papel de la herramienta.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.