El campo de Za'atari fue el lugar donde ACNUR desplegó en 2013 el Sistema de Gestión de Identidad Biométrica (BIMS), el primer registro biométrico de refugiados a gran escala basado en el iris, diseñado para que una persona solo tuviera que inscribirse una vez para ser reconocida en todos los servicios de ACNUR.
A partir de 2016, la plataforma Building Blocks del Programa Mundial de Alimentos (PMA) reutilizó ese mismo registro biométrico de ACNUR en lugar de recopilar de nuevo los datos de los refugiados: un escaneo de iris en los supermercados de los campos se compara con la base de datos existente de ACNUR y el importe de la ayuda se liquida en un libro mayor blockchain privado, un principio operativo de «una sola vez» aplicado entre dos agencias de la ONU. Para 2018, la plataforma ya se había ampliado del campo de Azraq a Za'atari y al King Abdullah Park, respaldando 37 millones de dólares en asistencia monetaria; el PMA informó de que el enfoque redujo las comisiones de transacción/bancarias en torno a un 98% frente al anterior sistema de vales y tarjetas electrónicas; una fase anterior registró más de 1,1 millones de transacciones que movilizaron 23,5 millones de dólares en ayudas.
Esta reutilización de datos no ha estado exenta de cuestionamientos. En una carta abierta de mayo de 2021, la organización de derechos digitales Access Now instó a ACNUR y al PMA a aclarar si las autoridades jordanas pueden acceder a los servidores biométricos compartidos —señalando la donación en 2014, por parte de ACNUR, de 108 escáneres de iris al Ministerio del Interior de Jordania— y qué datos exactamente fluyen hacia los socios privados IrisGuard y Cairo Amman Bank bajo el Common Cash Facility. Según muestran los registros públicos, esas preguntas no han sido respondidas de forma completa y pública, dejando una brecha de transparencia real junto a los avances operativos del programa.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.