Speaking Books, fundada en Sudáfrica en 2005 por la terapeuta de salud mental Zane Wilson, produce folletos ilustrados de 16 páginas con un pequeño chip de sonido incorporado que narra el contenido en voz alta, en el propio idioma del oyente, al pasar cada página, sin necesitar smartphone, conexión eléctrica ni más alfabetización que pulsar un botón. Narradores locales, a veces figuras públicas de confianza para la comunidad, leen guiones sobre temas como el VIH/sida, la tuberculosis, la malaria, la salud materna, la depresión y la prevención del suicidio, pensados para públicos a los que la página impresa por sí sola no puede llegar.
Según la propia organización y la cobertura independiente de Borgen Project, Speaking Books ha distribuido más de 200.000 libros que cubren más de 100 temas en unos 40 idiomas, en más de 35 países en desarrollo, con el apoyo de socios como UNICEF, USAID y Save the Children; la estimación citada por UNICEF es que cada libro físico se comparte y llega a 120 personas adicionales o más.
Se trata de cifras de producción —libros elaborados y distribuidos— y no de resultados medidos: ni los materiales de la propia organización ni la cobertura independiente aquí revisada informan de un estudio controlado sobre si los libros realmente cambian los conocimientos o comportamientos de salud, por lo que el impacto real de la intervención, aunque plausible y sostenido en el tiempo, no está demostrado de forma independiente.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.