FUNCAGUA (Fundación para la Conservación del Agua de la Región Metropolitana) es el primer fondo del agua legalmente constituido de Guatemala, creado con el apoyo técnico y financiero de The Nature Conservancy y una coalición de socios corporativos que incluye a Coca-Cola FEMSA, PepsiCo y otros. Registrada como fundación en 2017 tras varios años de trabajo preparatorio desde 2011, FUNCAGUA canaliza financiamiento público-privado hacia la conservación de las cuencas que abastecen a la región metropolitana de la Ciudad de Guatemala, donde viven más de 3 millones de personas.
Los socios corporativos fundadores ayudaron a movilizar cerca de Q5 millones (unos US$675,000) en capital semilla para lanzar proyectos piloto de conservación y reforestación de suelos y bosques, con un enfoque inicial en la subcuenca Xayá-Pixcaya, en el departamento de Chimaltenango, una de las cuatro subcuencas externas que abastecen a la región metropolitana. Una iniciativa conjunta de Coca-Cola y TNC restauró y conservó 243.23 hectáreas en esa cuenca, y la red más amplia de socios de FUNCAGUA ha trabajado desde entonces en más de 1,450 hectáreas de áreas prioritarias de conservación, incluidas 15 hectáreas de restauración forestal en las microcuencas de Teocinte y Las Cañas.
FUNCAGUA publica anualmente un "Informe del Agua" público y opera la plataforma de monitoreo "Verde más agua", que da seguimiento a la cobertura forestal y a indicadores hídricos, además de proteger tres nacimientos de agua utilizados para el abastecimiento comunitario. En el dato más contundente de una sola empresa, Coca-Cola FEMSA Guatemala informó que en 2025 devolvió a la naturaleza más de 800 millones de litros de agua - más del 100% del volumen utilizado en sus operaciones en Guatemala - mientras conservaba más de 550 hectáreas, aunque esta cifra corresponde al balance hídrico corporativo de una sola embotelladora y no específicamente a los resultados de toda la cuenca bajo el fondo FUNCAGUA.
Como ocurre con la mayoría de los fondos de agua corporativos, las cifras de hectáreas y litros reportadas por FUNCAGUA provienen del monitoreo propio del fondo y sus socios corporativos, y no de una auditoría científica independiente; no se ha publicado ningún estudio revisado por pares sobre caudal o sedimentos que aísle el efecto de FUNCAGUA de otros cambios de uso del suelo en la cuenca metropolitana. Aun así, la estructura legal e institucional del fondo - una fundación registrada, con informes públicos anuales y ya nueve años de implementación - es más madura que la de muchos fondos de agua todavía en fase piloto.
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