El Plan de Acción contra el Calor (HAP) de Ahmedabad se elaboró tras la ola de calor de 2010 y entró en pleno funcionamiento en 2014. Combina tres componentes: sensibilización comunitaria, un sistema de predicción probabilística y alerta por niveles (amarillo 41–42,9 °C, naranja 43–44,9 °C, rojo ≥45 °C) y refuerzo de la capacidad sanitaria, coordinados por un responsable designado en el departamento municipal de salud.
Una evaluación piloto de Hess et al. (Journal of Environmental and Public Health, 2018) comparó la mortalidad por todas las causas en 2014–2015 con la línea de base de 2007–2010 mediante modelos no lineales de retardo distribuido. El riesgo relativo máximo de muerte a 47 °C bajó de 2,34 (IC 95 % 1,98–2,76) a 1,25 (IC 95 % 1,02–1,53). Los autores estimaron 2380 muertes evitadas en el periodo posterior al HAP (IC 95 % 324–4435), es decir, 1190 al año (IC 95 % 162–2218).
Es imprescindible la cautela: el diseño es ecológico, sin control de la contaminación del aire, del momento de las olas de calor, del uso de aire acondicionado ni de cambios demográficos; hubo pocos días muy calurosos; y ninguna diferencia en las razones de tasas de incidencia entre periodos fue estadísticamente significativa (p. ej., días con cualquier alerta 0,95, IC 95 % 0,73–1,22). El resultado es una señal plausible y bien documentada, no una prueba de impacto causal.
El plan es un modelo barato y de baja tecnología (predicción, alertas, sensibilización, preparación clínica) que otras ciudades indias han adaptado, lo que lo hace muy transferible, aunque el efecto a largo plazo y la financiación más allá de los socios originales están menos documentados.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.