Introducido en 1993, el Programa de Ciudadanía por Inversión (CBI) de Dominica es uno de los esquemas de ciudadanía económica en funcionamiento continuo más antiguos del mundo, administrado por la Unidad de Ciudadanía por Inversión (CBIU) del gobierno. Los solicitantes califican aportando un mínimo de 200.000 dólares estadounidenses al Fondo de Diversificación Económica del Estado, o adquiriendo bienes inmuebles preaprobados de valor equivalente, a cambio de la ciudadanía dominiquesa.
Tras la devastación causada por el huracán María en la isla en 2017, el gobierno se apoyó fuertemente en los ingresos del CBI para financiar la reconstrucción: un nuevo aeropuerto internacional, una planta de energía geotérmica y viviendas resilientes al clima fueron financiados en gran medida por el programa. Los ingresos del CBI alcanzaron un estimado del 37% del PIB (aproximadamente 232 millones de dólares) en el año fiscal 2022/23, según la CBIU.
La consulta del Artículo IV del FMI de junio de 2024 situó los ingresos del CBI en torno al 33% del PIB en 2022 y el 26,9% en 2023, pero proyectó un descenso al 16,6% en 2024 y al 14,9% en 2025, a medida que cambian la demanda global y la competencia regional. Excluyendo el CBI, el saldo fiscal primario de Dominica sería profundamente negativo —un estimado de -40,9% del PIB en 2022 y -17,6% en 2023—, lo que ilustra cuán central se ha vuelto el programa para las finanzas corrientes del gobierno. El Directorio Ejecutivo del Fondo señaló explícitamente 'deficiencias remanentes en materia de ALD/CFT' e instó a las autoridades a ampliar la base tributaria no vinculada al CBI y a reforzar aún más la gobernanza del programa; Dominica introdujo en 2024 entrevistas obligatorias a los solicitantes y verificación mediante listas de sanciones de terceros, en parte como respuesta.
Se trata de un auténtico motor de crecimiento e inversión pública para una pequeña economía insular con pocas otras palancas de ingresos, y ha financiado infraestructura real. Pero, según el propio FMI, es un motor fiscalmente frágil: los ingresos son inherentemente volátiles, están ligados a la demanda global de migración por inversión y a una competencia creciente de al menos otros cuatro programas de CBI caribeños, persisten preocupaciones de gobernanza e integridad financiera, y la propia evaluación de riesgos del Fondo para Dominica está explícitamente 'inclinada a la baja.'
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