El LATU (Laboratorio Tecnológico del Uruguay) fue creado en 1965 como persona jurídica de derecho público no estatal, dirigida por un directorio tripartito: una presidencia designada por el Ministerio de Industria, Energía y Minería de Uruguay, un asiento para la Cámara de Industrias del Uruguay y otro para el banco estatal Banco República. Su mandato abarca ensayos, certificación, metrología, investigación aplicada y transferencia tecnológica para las cadenas productivas de Uruguay, incluyendo lácteos, forestal, textil, cereales y oleaginosas.
La capacidad institucional del LATU está verificada de forma independiente mediante acreditaciones: posee más de 300 ensayos acreditados según la norma ISO/IEC 17025:2017 por el Organismo Uruguayo de Acreditación (OUA, laboratorio LE 009), habiendo tenido anteriormente también acreditación UKAS. Su sistema de gestión de calidad está certificado según la norma ISO 9001 por la Asociación Suiza para la Calidad y la Gestión (SQS) desde 1999. El LATU está además acreditado por separado como organismo de certificación de productos (OCP 005, desde 2007, cubriendo seguridad de juguetes, eficiencia de calentadores de agua, bolsas de plástico y cascos de protección), como laboratorio de calibración (LC 015, desde noviembre de 2022) y como proveedor de ensayos de aptitud (PEA 002, desde 2017), y es signatario del Acuerdo de Reconocimiento Mutuo del CIPM en metrología internacional.
Más allá de los ensayos, el LATU gestiona un Parque de Innovación en Montevideo que alberga un ecosistema de organizaciones de TIC y emprendimiento, posicionando al instituto como un puente entre la ciencia aplicada y la industria.
Advertencia: el registro de acreditaciones está auditado de forma independiente y verificable, lo que constituye una evidencia particularmente sólida para una práctica de capacidad institucional. Sin embargo, no se encontraron datos públicos sobre el número de empresas atendidas por año, ingresos o el efecto multiplicador económico de los servicios del LATU, por lo que la evidencia respalda más el rigor institucional que el impacto posterior medido.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.