Los economistas Zara Contractor y Germán Reyes (Middlebury College) realizaron un experimento aleatorizado y supervisado con 211 estudiantes de grado en dos sesiones separadas por una semana (IZA Discussion Paper 18792, 2026). En la primera, los estudiantes aprendieron un tema técnico desconocido y escribieron un ensayo analítico con o sin acceso a IA generativa de uso general (ChatGPT, con registros de conversación); en la segunda, todos hicieron evaluaciones sin ayuda.
Alrededor del 68 % de los estudiantes de la condición con IA la usaron y el 88 % de los usuarios la consideró útil. El acceso a la IA elevó 0,27 desviaciones estándar las puntuaciones inmediatas de conocimiento, y la ganancia persistió una semana después (unos 5,1 puntos porcentuales en la prueba de retención). La calidad del ensayo cambió poco mientras había IA, pero mejoró en estilo y relevancia una semana después, cuando escribieron sin ayuda.
El modo de uso importó: las ganancias diferidas fueron mayores entre los usuarios de «aumento», que usaron la IA para explicar conceptos (el uso más común, 57 % de los tratados), mientras que las ganancias a corto plazo de los usuarios de «automatización» desaparecieron al retirar la IA. Los autores identifican dos mecanismos: los estudiantes desplazaron tiempo de la redacción a la lectura y búsqueda de información, y declararon mayor disfrute del aprendizaje.
Límites: una sola universidad de élite, una tarea corta, horizonte de una semana y entorno de tipo laboratorio; el artículo es un documento de trabajo, aún sin revisión por pares. El estudio fue aprobado por el comité de ética de Middlebury. La lección práctica para la alfabetización en IA: enseñar a usar la IA para comprender, no para externalizar la producción.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.