Red Flags fue creada en 2015 por K-Monitor, PetaByte y Transparency International Hungría con una subvención de la Comisión Europea. El desarrollo duró unos dos años y el presupuesto fue de unos 130 000 €, la mitad para TI. Revisa a diario el Tenders Electronic Daily (TED) de la UE; el equipo prefirió TED al portal nacional húngaro porque este cambiaba con frecuencia.
Hay 40 indicadores: 31 para anuncios de contrato y 9 para anuncios de adjudicación, derivados de grupos de trabajo con juristas, profesionales y fiscales. Las banderas rojas proceden de rasgos del propio procedimiento, como un acuerdo marco de gran valor (por encima de unos 4,2 M€ en obras o 2,8 M€ en bienes y servicios) o menos de tres ofertas; las banderas rosas añaden contexto, como condenas previas del órgano o riesgo de cártel. La descripción de la Comisión habla de indicadores predefinidos y no menciona aprendizaje automático: es apoyo algorítmico a la decisión, no un modelo entrenado.
Unas 20 personas la consultan a diario y hay 700–800 usuarios registrados; un equipo de cinco personas la mantiene por unos 1000 € al año. Se detectaron varios casos de fraude y se difundieron en prensa, pero ninguno derivó en investigaciones ni cambió los procedimientos. Administraciones, fiscales y policía no la utilizan.
Los límites se declaran abiertamente: no supervisa la ejecución de los contratos, los umbrales de TED excluyen muchos contratos, no accede a registros mercantiles, datos fiscales ni listas de personas políticamente expuestas, y «arriesgado no significa corrupto». Por otra parte, la cuota de ofertas únicas en los procedimientos nacionales húngaros bajó del 24,8 % al 11,7 % entre 2021 y 2023 según la autoridad de competencia (GVH), sin vínculo causal demostrado con esta herramienta.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.