La Tarjeta Social de Serbia (Socijalna karta) es un sistema digital de registro y puntuación, respaldado por el Banco Mundial, que determina la elegibilidad para la asistencia social en todo el país desde su implantación en 2022. Fue diseñado para hacer más justa y transparente la asignación de ayudas sociales cruzando automáticamente los datos de los solicitantes entre distintos registros gubernamentales.
En la práctica, el informe de 2023 de Amnistía Internacional, 'Trapped by Automation', constató que el sistema, opaco y propenso a errores, ha excluido de forma desproporcionada a personas romaníes y personas con discapacidad, a menudo por ingresos menores o mal clasificados: en un caso documentado, una donación puntual de 170 euros para gastos funerarios, realizada por una organización de derechos humanos, se contabilizó como ingreso y descalificó a la beneficiaria, Mirjana, de seguir recibiendo ayuda.
La A11 Initiative for Economic and Social Rights determinó que, tres años después de su implementación, casi una de cada tres personas en situación de desventaja económica se había quedado sin asistencia social en marzo de 2025, una evidencia de que las exclusiones son sistémicas y no errores aislados.
Los solicitantes afectados disponen de 15 días para recurrir una exclusión y después deben esperar tres meses antes de poder volver a solicitar la ayuda, un proceso que, según sus críticos, ofrece escasa reparación real. El Banco Mundial ha promovido modelos de elegibilidad basados en registros similares en Jordania, Líbano, Haití, Nigeria, Marruecos, Angola, Montenegro y Bosnia y Herzegovina, lo que convierte los errores no resueltos de Serbia en una referencia de precaución para esas transferencias.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.