Los barrios de gers de Ulán Bator —asentamientos no planificados donde unos 840.000 residentes viven en tiendas tradicionales o casas autoconstruidas en parcelas individualmente cercadas— carecen prácticamente de toda la infraestructura verde presente en el núcleo urbano planificado. Una Política Nacional de Desarrollo Verde de 2014 fijó una meta del 30% de espacio verde en el área residencial de la ciudad para 2030 y un objetivo de 30 m² de espacio verde per cápita, pero una evaluación académica independiente sitúa el espacio verde actual a escala de ciudad en solo cerca del 1,8% del área (aproximadamente 0,12–5 m² por residente, frente a una referencia de la Organización Mundial de la Salud de 9 m²), atribuyendo el déficit al rápido crecimiento demográfico y a una débil ejecución de las políticas.
Para cerrar parte de esa brecha, el Banco Asiático de Desarrollo y el Fondo Verde para el Clima cofinancian el Proyecto Sectorial de Vivienda Verde Asequible y Renovación Urbana Resiliente de Ulán Bator (proyecto FP077 del GCF), aprobado en 2018 con un valor total de proyecto de unos 570 millones de USD, incluida una contribución del GCF de 145 millones de USD (un préstamo de 95 millones y una donación de 50 millones), junto con cofinanciación del BAsD y privada. El proyecto está reconvirtiendo unas 100 hectáreas de terrenos de barrios de gers en 20 ecobarrios de unas 5 hectáreas cada uno, con una estimación de 10.000 viviendas asequibles, bajas en carbono y resilientes al clima, con espacio verde integrado, junto con conexiones de carreteras, agua, saneamiento y calefacción urbana. La evaluación del GCF proyecta unas 432.000 toneladas de CO2 equivalente evitadas y unas 350.000 personas con mayor resiliencia climática a lo largo de la vida del proyecto, con finalización prevista hacia 2030.
Salvedades: se trata de estimaciones ex ante de los financiadores para un programa aún en construcción, no de resultados medidos tras su finalización; las 100 hectáreas cubiertas son una pequeña fracción de la huella de los barrios de gers de Ulán Bator, que supera los 300 km²; y la misma literatura académica que documenta el déficit de espacio verde también señala una débil coordinación interinstitucional como riesgo recurrente para la ejecución.
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