Active Bystander Communities (ABC) adapta un currículo universitario de intervención de testigos, el Intervention Initiative, para el público general. Encargado por el Ayuntamiento de Bristol y desarrollado por la Dra. Rachel Fenton, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Exeter, junto con Public Health England, el Consejo del Condado de Devon, el Splitz Support Service y la Hollie Gazzard Trust, el ABC imparte tres sesiones de dos horas dirigidas por facilitadores, que combinan vídeo, juegos de rol y aprendizaje activo, para enseñar a los residentes a reconocer e interrumpir con seguridad situaciones de violencia y abuso doméstico.
Una evaluación por pares publicada en 2020 en BMC Public Health puso a prueba el programa con 70 adultos (58 completaron las mediciones antes/después, 36 fueron seguidos a los 4 meses), reclutados de organizaciones comunitarias en Exeter, Torquay y Gloucester. Mediante escalas psicométricas validadas, el estudio halló mejoras amplias y estadísticamente significativas (p<0,0001; d de Cohen = 0,83–1,24) en el rechazo de mitos sobre violencia doméstica, la autoeficacia como testigo, la intención conductual y el conocimiento de la ley, mantenidas —y en varias medidas reforzadas— en el seguimiento a los cuatro meses, con efectos de rechazo mínimos (2–3%).
La evidencia publicada corresponde a un estudio piloto de un solo brazo, antes/después, con una muestra pequeña (n=58–70) y sin grupo de control aleatorizado, y no existen datos publicados de coste-efectividad ni de incidencia de violencia doméstica a nivel poblacional; los autores describen los resultados psicométricos como indicadores reconocidos de comportamiento, no como medidas directas de abuso evitado. El modelo se ha comercializado desde entonces para una distribución más amplia a través de Kindling Interventions, pero no se ha publicado evidencia independiente de esa expansión.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.