El Consejo de Ministros de Chipre decidió, el 8 de octubre de 2025, introducir la IA generativa en la administración pública, anuncio realizado por el viceministro de Investigación, Innovación y Política Digital, Nicodemos Damianou. La primera fase asigna 350 licencias de Microsoft Copilot, integradas en los dispositivos Microsoft 365 ya utilizados por los funcionarios, junto con un fondo paralelo de 5 millones de euros para apoyar una adopción más amplia de la IA en el sector público e invitar a empresas a desarrollar soluciones de IA para los retos del Estado. Damianou calificó la medida como "un paso importante en el proceso de modernización digital del sector público".
El despliegue es explícitamente escalonado y va acompañado de salvaguardas de gobernanza, en lugar de lanzarse a plena escala: Microsoft está impartiendo formación para que la herramienta se use "de forma segura, responsable y con un impacto sustancial"; los funcionarios conservan la autoridad final de decisión y deben verificar los resultados generados por la IA antes de actuar en consecuencia; y la información procesada por la herramienta se mantiene dentro de un entorno gubernamental cerrado en lugar de compartirse externamente. Un informe aparte sobre la mayor apuesta de Chipre por la IA señala que los despliegues gubernamentales y del sector financiero en la isla se están introduciendo gradualmente, con equipos de cumplimiento internos implicados desde el principio, anticipándose a los requisitos de transparencia y auditabilidad de la Ley de IA de la UE.
Como caso de evidencia, esto sigue siendo un piloto en fase temprana, financiado y regulado, y no un resultado demostrado: en el momento de la publicación, ninguna de las dos fuentes citaba resultados de productividad, tasas de error, ahorro de costes o impacto directo en la ciudadanía, y la propia Estrategia Nacional de IA 2032 de Chipre — que incluye un Comité Nacional Especializado en IA creado en enero de 2025 — todavía se estaba finalizando en paralelo. La combinación de una primera fase modesta y claramente delimitada (350 de muchos miles de funcionarios) con reglas explícitas de supervisión humana y confinamiento de datos es, en sí misma, la práctica destacable aquí, antes de cualquier resultado de productividad medido.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.