En 2009, Austria se convirtió en uno de los primeros países del mundo en incorporar la presupuestación con perspectiva de género directamente en su constitución. El artículo 13(3) de la Bundes-Verfassungsgesetz (B-VG) exige que el Estado federal, los Länder y los municipios "aspiren a lograr la igualdad real entre mujeres y hombres" en la gestión presupuestaria.
El principio se operacionalizó mediante una reforma presupuestaria más amplia orientada a resultados: desde el ejercicio 2013, cada ministerio federal debe definir hasta cinco objetivos de resultado (Wirkungsziele) por capítulo presupuestario, y al menos uno debe referirse específicamente a la igualdad de género, con indicadores de desempeño medibles e informes anuales al Parlamento. Evaluaciones académicas (Schaffer & Buchinger, 2021) describen cambios reales y documentados en la forma en que los ministerios formulan sus objetivos, aunque también señalan una "línea tenue entre implementación y confirmación" — es decir, que el cumplimiento formal no se traduce automáticamente en resultados transformados, una precaución a tener en cuenta en cualquier réplica.
Austria es citada internacionalmente (incluido el blog de Gestión de las Finanzas Públicas del FMI, en una entrevista al exdirector presupuestario Gerhard Steger) como uno de los pocos países con presupuestación de género anclada a nivel constitucional, lo que la convierte en un modelo de referencia para la transversalización de género vinculante en todo el gobierno.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.