El esfuerzo estatal de reforestación de Cuba se remonta a la Ley de Repoblación Forestal de 1959, que también creó Sierra Maestra y otros parques nacionales. Se institucionalizó a través del INDAF y, desde 1998, mediante la Ley N.º 85 (Ley Forestal), que creó el Servicio Estatal Forestal (SEF), bajo el Ministerio de Agricultura (MINAG), para aprobar y supervisar proyectos de reforestación en todo el país. La ejecución sobre el terreno se realiza a través de comisiones provinciales y municipales de reforestación bajo la Comisión Nacional del Plan Turquino (creada en 1987, luego Plan Turquino-Manatí), que abarca zonas montañosas y zonas rurales de llanura respectivamente, otorgando a las cooperativas de montaña el usufructo de la tierra y apoyo para combinar café, cacao o ganadería con tareas de reforestación.
La cobertura forestal nacional aumentó de aproximadamente 14% en 1959 a 27,55% en 2010 y 31,23% en 2020 (Banco Mundial/FAOSTAT, basado en datos remitidos por el gobierno); medios cubanos citan 30,6% para 2015. Las empresas extractivas están sujetas a una norma de replantación obligatoria en un plazo de dos años tras la tala. Pinar del Río, la provincia con más bosque, reporta alrededor del 47% de cobertura.
Las cifras deben leerse con cautela: proceden de informes de ONEI/MINAG, transmitidos en gran parte sin verificación independiente por los medios estatales, y los datos históricos son internamente inconsistentes (una cifra oficial del 23,7% en 1989 frente a una cifra de COMARNA del 18,2% en 1992, que refleja definiciones distintas de bosque). Las primeras plantaciones dependieron en gran medida de Eucalyptus no nativo (92% de las plantaciones de los años 60) y Casuarina costera, ambos reconocidos después como opciones ecológicamente deficientes, y la mortalidad de plántulas se estima de forma independiente entre 47-73%, frente a una cifra oficial de alrededor del 40%.
La crisis económica posterior a 2020 ha ralentizado visiblemente el programa: el área plantada cayó de 12.615,9 ha (2020) a 8.191,7 ha (2024), la producción de plántulas cayó alrededor de un 40% (de 24,77 a 14,75 millones), y el mantenimiento de cortafuegos cayó de 802,1 km (2023) a 520,7 km (2024). De las 19.954,8 ha 'promovidas' para restauración en 2024, solo se completaron efectivamente 3.750,3 ha, mientras que 136 incendios forestales quemaron más de 813 ha en Pinar del Río y otras provincias solo en el primer trimestre de 2025, lo que apunta a una presión creciente de incendios que el programa aún no ha revertido.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.