Mongolia tiene la densidad de población más baja del mundo, y una gran parte de sus cerca de 3,3 millones de habitantes todavía pastorea ganado en un territorio vasto y poco conectado. Khan Bank, el mayor banco del país, construyó su red de sucursales para seguir a esa población en lugar de esperar a que se urbanizara: a mediados de la década de 2010 operaba unas 530 sucursales que llegaban a todas las provincias, cabeceras de distrito y pasos fronterizos oficiales, dentro de una red nacional que Oxford Business Group calculó en 69 sucursales bancarias por cada 100.000 habitantes, muy por encima de Corea del Sur (18), Rusia (38) o China (8) en aquel momento.
Khan Bank instaló su primer cajero automático fuera de la capital en 2007 y, pocos años después, ya operaba más de 300 cajeros en todo el país, mientras lanzaba ese mismo año la banca móvil para que los pastores pudieran consultar saldos y mover dinero mediante teléfonos básicos sin visitar una sucursal; la penetración del teléfono móvil en Mongolia había alcanzado alrededor del 124% de la población. Más de 100 cooperativas de ahorro y crédito, más de la mitad fuera de Ulán Bator, complementaban la red bancaria, y el fondo público de servicio universal ya había conectado al menos 35 distritos a la banda ancha a principios de la década de 2010.
En 2023, Khan Bank informó que el 99,4% de todas sus transacciones bancarias se realizaban digitalmente y que atendía a 2,9 millones de clientes en todo el país; un préstamo sindicado de 130 millones de dólares de la IFC a mediados de la década de 2020 se destinó en parte a negocios rurales liderados por mujeres, y el banco ha ganado en varios años recientes el premio 'Mejor banco de Mongolia' de Euromoney. Estas cifras proceden del propio banco y de la prensa financiera, no de una encuesta independiente centrada específicamente en los pastores, por lo que describen el alcance de la red y la adopción digital a nivel institucional, no una evaluación controlada del impacto en los ingresos o el bienestar de los pastores.
Esta secuencia constante —expansión de sucursales, luego cajeros automáticos, luego banca móvil/SMS, luego canales digitales basados en agentes y aplicaciones— refleja una institución que fue adaptando su modelo de distribución por etapas a una clientela dispersa y móvil, más que una que publique formalmente informes de lecciones aprendidas.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.