Tras la ley ruandesa de protección de humedales de 2018, que exigió el desalojo de industria informal y agricultura de los humedales de Kigali, la ciudad está rehabilitando cinco humedales interconectados —Gikondo (162 ha), Nyabugogo Lower (131 ha), Kibumba (68 ha), Rwampara (65 ha) y Rugenge-Rwintare (65 ha), unas 491 hectáreas en total— convirtiéndolos en ecoparques de control de inundaciones. Las obras comenzaron en marzo de 2024 y alcanzaron cerca del 75% de finalización a finales de 2025.
El programa, de 27 millones de dólares, está financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el segundo Proyecto de Desarrollo Urbano de Ruanda del Banco Mundial, el Fondo Nórdico de Desarrollo y el Gobierno de Ruanda. Los elementos de ingeniería incluyen estanques construidos, lagos artificiales, canales de retención de sedimentos y reperfilado de ríos, diseñados para regular la escorrentía y estabilizar el nivel freático en una ciudad donde los humedales cubren cerca del 12,5% de la superficie. Se espera que más de 220.000 residentes de barrios cercanos, entre ellos Gikondo, Bweramvura y Gatsata, se beneficien de la reducción de inundaciones, además de nuevos senderos peatonales y ciclistas, santuarios de aves e instalaciones recreativas.
El programa sigue el modelo del Ecoparque de Nyandungu, una rehabilitación anterior de un único humedal (2016–2022) que plantó más de 17.000 árboles y plantas nativas de 55 especies y que hoy recibe unos 6.000 visitantes al mes. Como la fase de los cinco humedales aún está en construcción, todavía no se han publicado mediciones independientes posteriores a la finalización sobre reducción de inundaciones, calidad del agua o recuperación de la biodiversidad: la evidencia aquí presentada se refiere al diseño de ingeniería, la financiación y el compromiso institucional, no a resultados ecológicos confirmados.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.