El Newcastle Urban Observatory, gestionado por la Universidad de Newcastle y cofinanciado por UKCRIC, funciona desde 2015 y publica datos abiertos en tiempo real sobre calidad del aire, tráfico, meteorología, movimiento peatonal y otras condiciones urbanas en Newcastle y Gateshead. Materiales de la universidad citan más de medio millar de millones de observaciones en 2017 y, más tarde, más de 3600 sensores en las dos ciudades, descritos como el mayor despliegue de sensores urbanos del Reino Unido; un informe del gobierno británico de 2022 sobre un gemelo digital para el transporte urbano cuenta 2146 sensores en la red ampliada de Urban Observatories y advierte de que no todos son dispositivos únicos. La incorporación de datos a la plataforma común solo exige un punto de acceso al flujo del sensor, y la misma plataforma la usan Urban Observatories de otras ciudades británicas, como Mánchester.
Usos: durante el confinamiento de 2020 el equipo creó un panel público que mostró una caída del 95 % en el movimiento peatonal, una marcada reducción del tráfico y mejor calidad del aire; la universidad indica que los datos informaron a asesores del Primer Ministro, al Departamento de Transporte (con datos de Newcastle, Gateshead, Sheffield y Hull), al Joint Biosecurity Centre y al Transport Select Committee. El ayuntamiento de Newcastle y el National Innovation Centre for Data crearon el sitio «How Busy is Toon», cuyo modelo adoptaron autoridades locales de Durham, Southend, Reading y Mánchester. El proyecto «Sense My Street» permite a los vecinos, como el grupo SPACE for Heaton que mide el aire cerca de escuelas, recoger sus propios datos frente a la línea base del observatorio.
Límites de la evidencia: no encontramos una evaluación independiente del impacto del observatorio en políticas o servicios. Las afirmaciones de uso político, replicación y más de 50 proyectos de investigación (más de 60 millones de libras) proceden de la propia universidad, y el componente de sensado comunitario es pequeño. La práctica es buena prueba de lo que puede ofrecer una plataforma de datos abierta y sostenida y de su reutilización por otras autoridades, pero es más débil en resultados públicos medidos.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.