Voiceitt, fundada en Ramat Gan, Israel, en 2012 por Danny Weissberg, Stas Tiomkin y Sara Smolley, desarrolla un motor de reconocimiento automático del habla entrenado específicamente para comprender el habla atípica y disártrica: los patrones de habla no estándar producidos por afecciones como la parálisis cerebral, el ictus, la enfermedad de Parkinson o el síndrome de Down. En lugar del proceso convencional fonema por fonema que usan los asistentes de voz habituales, la red neuronal convolucional de Voiceitt analiza fragmentos más amplios de la señal acústica del usuario de forma holística, permitiendo que cada persona entrene un modelo personalizado repitiendo frases hasta que el sistema las reconozca de manera fiable.
La tecnología está integrada directamente en Amazon Alexa —el Alexa Fund fue uno de sus primeros inversores—, de modo que una frase entrenada puede controlar dispositivos domésticos inteligentes como luces, televisores o música. En un proyecto piloto de 2019 en la comunidad residencial Inglis House, en Filadelfia, participantes con parálisis cerebral y habla atípica habrían controlado su entorno pocos minutos después de empezar a entrenar la aplicación. Un ensayo posterior, financiado de forma independiente y dirigido por la organización benéfica británica Ace Centre con el apoyo del NHS Health Innovation Manchester Momentum Fund, contó con ocho participantes que usaron Voiceitt durante al menos tres meses para evaluar si la herramienta mejoraba la comunicación, la independencia y la calidad de vida.
El informe de Ace Centre es honesto respecto a resultados mixtos: algunos participantes valoraron el control del hogar mediante Alexa, mientras que otros consideraron limitante la necesidad de preentrenar y repetir frases fijas en conversaciones espontáneas. No se ha publicado ninguna muestra mayor que unas pocas unidades, ni ningún grupo de comparación controlado, por lo que la eficacia real de Voiceitt a mayor escala sigue estando solo ligeramente demostrada: una mejora genuina, aunque modesta, de la independencia para una población gravemente desatendida, más que una intervención plenamente probada.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.