En 2016, la ciudad de Gante (Flandes, Bélgica) encargó al investigador de bienes comunes Michel Bauwens y a la P2P Foundation, junto con Yurek Onzia, investigar cómo el gobierno local podía apoyar y establecer una asociación formal con la economía de "bienes comunes" de base de la ciudad —iniciativas gestionadas por ciudadanos en alimentación, energía, infraestructura digital, coworking y cuidado de barrio— en lugar de simplemente regularlas o financiarlas caso por caso.
El equipo de investigación mapeó más de 500 iniciativas orientadas a los bienes comunes en Gante, desde fablabs y espacios de coworking hasta cooperativas alimentarias y comunidades energéticas, y entrevistó a organizadores cívicos y funcionarios municipales. El Plan de Transición resultante, publicado en 2017, propuso cambios de gobernanza concretos, incluida la sustitución de convocatorias competitivas para instituciones individuales por "convocatorias para los comunes" que premian coaliciones de socios complementarios, y recomendó crear una unidad de "ciudad socia" dentro de la administración.
Las conclusiones preliminares del propio plan fueron francas respecto a sus límites: aunque se comprobó que la administración municipal de Gante estaba genuinamente comprometida a largo plazo, los servicios municipales seguían fragmentados por sectores, y las iniciativas de bienes comunes lideradas por ciudadanos —aunque numerosas y dinámicas— estaban a su vez fragmentadas, con solo algunos sectores (en particular alimentación y energía) organizativamente más maduros que otros. No se encontró en fuentes públicas ninguna evaluación de seguimiento independiente que cuantificara la adopción de las recomendaciones del plan ni sus resultados posteriores.
El enfoque de Gante influyó en cómo otras ciudades europeas —incluidas Ámsterdam y Madrid— debatieron la gobernanza urbana basada en los comunes, y el plan sigue siendo un caso de referencia frecuentemente citado en la literatura sobre bienes comunes y de la P2P Foundation. Se interpreta mejor como un diagnóstico fundamentado y una hoja de ruta de políticas que como un programa con resultados medidos: un modelo útil en fase temprana para ciudades que empiezan a formalizar una relación con su economía de bienes comunes, aunque su implementación sobre el terreno y su impacto todavía no han sido verificados de forma independiente.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.