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Kvennafrídagurinn — la huelga de las mujeres de Islandia por la igualdad salarial y el reconocimiento del trabajo no remunerado

Islandia · Reykjavík · Ver el perfil de Islandia · Ver el perfil de Reykjavík

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El 24 de octubre de 1975, cerca del 90% de las mujeres islandesas detuvieron el trabajo remunerado y no remunerado durante un día, paralizando escuelas, vuelos y fábricas para exigir igualdad salarial; la huelga se ha repetido cinco veces desde entonces y precedió a la Ley de Igualdad de Islandia de 1976.

Detalles

Promotor
Icelandic Women's Rights Association (Kvenréttindafélag Íslands) and the Redstockings movement, with a national trade-union and civil-society coalition
Período
1975–present (recurring: 1975, 1985, 2005, 2016, 2018, 2023)
Palabras clave
civil society, labour rights, civic mobilisation, pay equity

Descripción

El 24 de octubre de 1975, aproximadamente el 90% de las mujeres de Islandia se negaron a realizar tanto trabajo remunerado como labores domésticas no remuneradas durante un solo día, en una acción nacional difundida como "Kvennafrídagurinn" (el Día Libre de las Mujeres). Unas 25.000 mujeres —aproximadamente una décima parte de la población del país— se reunieron en el centro de Reykjavík; escuelas, bancos, fábricas y centrales telefónicas cerraron mientras los padres se quedaban solos a cargo del cuidado de los hijos y del hogar.
La acción fue organizada por una coalición de organizaciones de mujeres, entre ellas la Asociación Islandesa por los Derechos de la Mujer y el movimiento Redstockings, con el objetivo explícito de visibilizar el valor económico del trabajo remunerado y no remunerado de las mujeres y protestar contra la persistente discriminación salarial. Al año siguiente, en 1976, el parlamento islandés aprobó la Ley de Igualdad Salarial y de Estatus Igual entre Mujeres y Hombres, una secuencia ampliamente citada por historiadores y economistas como causalmente vinculada a la visibilidad disruptiva de la huelga.
La huelga se ha repetido cinco veces desde entonces —en 1985, 2005, 2016, 2018 y, más recientemente, el 24 de octubre de 2023, cuando entre 70.000 y 100.000 personas (incluyendo, por primera vez, personas no binarias y la propia primera ministra en funciones, que se sumó al paro) volvieron a paralizar buena parte del país en torno a la brecha salarial residual, la violencia de género y el trabajo de cuidados no remunerado. El modelo ha sido citado desde entonces como inspiración directa para huelgas de mujeres a gran escala en Polonia (2016), España (2018) y Suiza (2019).
Se trata de una estrategia de movilización cívica y no de un programa institucional financiado: no existen datos de coste-efectividad, y las propias tasas de violencia de género en Islandia (más del 40% de prevalencia a lo largo de la vida según las organizadoras en 2023) permanecen sin resolver, pese a que el país ocupa de forma constante el primer puesto en el Índice Global de Brecha de Género del Foro Económico Mundial desde 2009, lo que ilustra que la movilización puede cambiar leyes y normas sin eliminar las desigualdades subyacentes.

Implementación

Los detalles de implementación (coste, plazo, personal, condiciones para el éxito) aún no están disponibles para esta práctica.

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Fuentes de datos

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