Zugang für alle (Acceso para todos) es una fundación con sede en Zúrich y el organismo suizo de certificación de la accesibilidad digital. Su Estudio suizo de accesibilidad (Schweizer Accessibility-Studie) es una auditoría independiente recurrente; la edición de 2020 fue la quinta, y más de la mitad de sus expertos tiene una discapacidad.
Edición de 2020 sobre tiendas en línea: entre enero y marzo de 2020, se probaron 41 tiendas en línea privadas y públicas según las WCAG 2.1 y se puntuaron de 1 (muy mala) a 5 (muy buena). Solo alrededor de una cuarta parte (10 tiendas) se consideró buena o muy buena, y únicamente la tienda de tarjetas de aparcamiento para visitantes de la ciudad de Berna obtuvo la mejor nota. 17 tiendas obtuvieron 3–3,5 (parcialmente utilizables, con barreras que dificultan o impiden la compra) y 14 (más de un tercio) 2,5 o menos, excluyendo de hecho a las personas con discapacidad. Un ejemplo es un CAPTCHA que bloquea a los usuarios de lectores de pantalla al pagar. Las administraciones públicas y los operadores vinculados a la Confederación obtuvieron mejores resultados que los proveedores privados. El estudio publicó además una lista de comprobación de accesibilidad y una guía para desarrolladores.
Edición de 2025 sobre sitios municipales: junto con la redacción de investigación CORRECTIV.Schweiz, la fundación revisó 70 sitios de municipios y ciudades suizas según cinco criterios elementales (uso con lector de pantalla, uso con teclado, color y contraste, subtítulos/audiodescripción y lectura fácil), en la página de inicio y en una página de formulario. Ninguno era plenamente accesible; 20 se consideraron parcialmente accesibles y 50 (70 %) no accesibles, a pesar de un acuerdo marco de administración electrónica de los municipios de 2020 y de la Ley de Igualdad de las Personas con Discapacidad, que obligan a la accesibilidad. La fundación habló de «una imagen aterradora».
Límites: la comprobación de 2025 abarca solo cinco criterios en dos páginas por sitio, por lo que las barreras reales probablemente son más numerosas, y una puntuación numérica no demuestra por sí sola la corrección. El valor de la práctica reside en su metodología transparente, dirigida por expertos con discapacidad, y en la evaluación pública repetida, no en una mejora demostrada; hacen falta ediciones de seguimiento para mostrar cambios.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.