El sistema de pensiones legal alemán, vinculado a los ingresos, ha penalizado históricamente a las madres, especialmente en Alemania Occidental, porque los derechos de pensión se construyen casi por completo a partir de las cotizaciones laborales a lo largo de la vida. Las madres que redujeron o interrumpieron el trabajo remunerado para criar a hijos nacidos antes de una reforma de 1992 sobre créditos por cuidado infantil recibieron poco o ningún crédito de pensión por esos años de crianza, alimentando una gran brecha de género en las pensiones.
La reforma de 2014, "Mütterrente I", otorgó retroactivamente un punto adicional de pensión legal por hijo a las madres (o a los padres que hubieran sido el cuidador principal) de hijos nacidos antes del 1 de enero de 1992, acercándose parcialmente al crédito ya concedido para nacimientos posteriores a 1992. La reforma de 2019, "Mütterrente II", añadió medio punto de pensión adicional por hijo, elevando el crédito para nacimientos anteriores a 1992 a dos puntos y medio por hijo, frente a tres puntos para nacimientos posteriores a 1992.
Una evaluación causal de la reforma de 2014 (Policy Impacts Library) encontró que el patrimonio de pensión de la madre elegible promedio aumentó en unos 3.830 €, un incremento del 4,4%, con un costo neto para el gobierno de aproximadamente 5.062–5.434 € por beneficiaria una vez incluidas las respuestas conductuales. La misma evaluación encontró que las madres respondieron al aumento de patrimonio trabajando menos, reduciendo sus ingresos laborales en torno a un 1,3% durante los tres a cinco años posteriores a la reforma — una pérdida de ingresos en valor presente de unos 2.660 € por beneficiaria. Por separado, un análisis del sector asegurador alemán (GDV, datos de 2023) constata que los hombres siguen recibiendo en promedio un 52% más de pensión que las mujeres a nivel nacional (66% más en Alemania Occidental, 16% más en Alemania Oriental), con una pensión neta media de las mujeres de 936 €/mes frente a 1.427 €/mes de los hombres — confirmando que la brecha estructural que la Mütterrente pretendía reducir sigue siendo amplia.
Salvedad honesta: al tratarse de un crédito fijo por hijo y no de una corrección ligada a los ingresos, y al haber inducido de forma medible a algunas madres a trabajar menos, la evaluación independiente muestra que la medida solo compensa parcialmente la penalización por cuidados integrada en el diseño de las pensiones alemanas.
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