Tras su propia encuesta sobre las elecciones generales del Reino Unido de 2024 —en la que más de la mitad de los votantes recordaba haber visto información engañosa sobre partidos o candidatos y alrededor de una cuarta parte afirmaba haber visto u oído un deepfake—, la Comisión Electoral puso en marcha un piloto de detección de deepfakes asistido por IA, en colaboración con el Home Office.
Ejecutado entre abril y junio de 2026, el sistema vigilaba contenidos en línea en busca de audio y vídeo sintéticos destinados a engañar a los votantes sobre el proceso electoral o a retratar falsamente a candidatos (por ejemplo, un anuncio fabricado de retirada o una declaración ofensiva falsa). Cada coincidencia identificada por el sistema era revisada por un analista humano antes de que la Comisión contactara con partidos, candidatos o plataformas para corregir o retirar el material, una decisión de diseño destinada a limitar los falsos positivos de una tecnología de detección inherentemente imperfecta.
La Comisión indicó que publicaría los resultados del piloto tras las elecciones de mayo, sin esperarlos antes de al menos seis meses, por lo que se trata todavía de un despliegue reciente y sin evaluar. Una encuesta independiente posterior a las elecciones (30 de abril–6 de mayo de 2026) halló que el 30% de los adultos británicos afirmaba haber visto un deepfake o contenido generado por IA sobre un candidato o político, y el 16% haberlo encontrado más de cinco veces, lo que subraya la magnitud del problema que el piloto intenta abordar, aunque la eficacia de la propia herramienta aún no se ha evaluado de forma independiente.
De dónde se obtuvo la información de esta práctica, y cuándo.